Jacobo y los peregrinos

Myan Daras

Jacobo y los peregrinos

Jacobo ha visto peregrinos ir y venir toda su vida; es el hombre que les vende cerveza en el Mar de Galilea, donde sopla el viento más frío y poderoso de Israel, que empuja los rayos del Sol, ensombreciendo su brillo y anulando el calor.

Los peregrinos pasan por su tienda y se embarcan; navegan una hora y regresan; beben cerveza y se van. El ciclo se repetía tantas veces frente a sus ojos, que Jacobo para entretenerse comenzó a montarse sobre el viento y retroceder por noches y días, muy atrás, más allá de su propia vida, a través de la fantasía

Le gusta imaginar que ese viento que remueve los pliegues de su camisa es el mismo que hace dos mil años chocaba contra la piel húmeda de pastores bíblicos y ese mismo viento seguiría durante dos mil años más silbando entre las hojas de los olivos y desgastando las piedras de los montes hasta tirarlas al mar.

Jacobo es judío y ha sido tres veces soldado. Los peregrinos son sobre todo latinos y cuando hablan con él no pueden entender que matar en defensa de su raza forme parte de su sangre, así como Jacobo no entiende a los peregrinos: ¿por qué si sus historias, sus amores, sus miedos y sus ilusiones están en países lejanos vienen a Israel con la esperanza de descubrir el sentido de todo eso?

A pesar de estas lejanías culturales, todos comparten el gusto por la cerveza y Jacobo y los peregrinos, al igual que el viento, cumplen como humanos un flujo eterno: crea en lo crea, siempre hay una mujer preocupada;  busque lo que busque, siempre hay un hombre confundido, y los seres humanos de todas las razas y de todas las épocas están unidos por almas heridas y un mismo anhelo de sanarlas.

El viento empuja los barcos en el Mar de Galilea y los peregrinos esperan que de las aguas que Cristo milagrosamente abrió surjan luces de esperanza con las cuales combatir en su interior el terror de lo inexplicable.

Jacobo se ha hecho viejo viendo a los peregrinos ir y venir y si algo ha descubierto de ellos es que su aventura por Tierra Santa nunca es como imaginaban que sería, pero al final, de alguna forma u otra, acaban encontrando aquello que estaban buscando, siempre tan diferente de lo que creían necesitar. 

    • seccion poriomania
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