La Santa Realidad. Capítulo 9

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La Santa Realidad 2-0 Boca Juniors

LOS PELIGROS DE JUGAR CON MIEDOS


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Cobarde no es quien tiene miedo. Cobarde es quien no se atreve a enfrentar su miedo.

La Santa Realidad es un equipo creado con miedos. Cada jugador representa el miedo que lo obsesiona (lo cual no necesariamente quiere decir que sea el miedo al que le tiene miedo). Su futbol se convierte, por lo tanto, en una metáfora de la más profunda vida: la vida oscura, la vida secreta, la vida íntima.

Jugar contra la Santa Realidad le permite a cualquier rival entrar en contacto con sus deseos privados, con aspectos de su inconsciente que —por brutales, por obscenos, por despiadados— siempre han sido inconfesables. Entonces, este futbol que es una metáfora de la intimidad se convierte también en un performance.


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Imaginemos a la Santa Realidad. 11 jugadores uniformados con pantaloncillos blancos y negras playeras con el escudo —ojo oscuro de penetrante mirada observa al mundo de frente por lo alto de un triángulo claro— bordado a la altura del corazón. Atrás de la playera, arriba del número, cada jugador lleva escrito su miedo.

Indecisión es el portero. Pasividad y Fracaso, centrales. Deuda, Olvido y Mediocridad, extremos por ambos lados. Barbarie y Maldad, contenciones. Cansancio, el creativo. Incapacidad y Vicio, centros delanteros.

La Santa Realidad ha jugado 9 partidos. Y cada uno de sus nueve rivales, para meter gol, ha tenido que:

1.- Dejar atrás al Vicio.

2.- Correr más rápido que la Incapacidad.

3.- Engañar al Cansancio.

4.- Encontrar la manera de pasar a la Maldad.

5.- Doblegar a la Barbarie.

6.- Superar a la Mediocridad.

7.- Driblar al Olvido.

8.- Vencer a la Deuda.

9.- Sobreponerse al Fracaso.

10.- Engañar a la Pasividad.

11.- Perforar el arco de la Indecisión.

Una brutal, extenuante y laberíntica experiencia de vida extrema que, además, a cada segundo es distinta. Aunque los miedos siempre serán los mismos, el orden y las características para vencerlos cambian: a veces hay que engañar al Vicio y vencer a la Pasividad, o dejar atrás a la Barbarie y correr más rápido que el Fracaso (el único elemento idéntico en este rompecabezas vital es el paso 11: “perforar el arco de la Indecisión”)

Pero La Santa Realidad es un equipo que ataca, que deja dos delanteros clavados, que llega por las bandas hasta línea de fondo y que termina casi todas sus jugadas. Entonces los rivales experimentan una auténtica pesadilla:

cómo vencer los miedos para meter gol ya no es importante, mi verdadero problema ahora es encontrar la manera de defenderme para que estos miedos no me avasallen.

Y hasta ahora, tras 9 partidos, ningún rival ha podido encontrar la manera de vencer el futbol de La Santa Realidad.


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Algunos rivales han experimentado auténtico terror. Por ejemplo, Boca Juniors. Perdió el primer partido amistoso 1-4. Pidió revancha, también en amistoso, y perdió 2-9. Llegó el momento del enfrentamiento oficial en la jornada 5 de la liga. Y a pesar de que ambos equipos iban empatados en segundo lugar con 9 puntos, a pesar de tener la oportunidad de vengar dos derrotas y saltar a la cima, Boca Juniors no se presentó. Los 12 jugadores de ese equipo se pusieron de acuerdo para ni siquiera tener que ver a La Santa Realidad.

Estamos, por lo tanto, ante un insólito fenómeno psicológico: Tras dos experiencias metafóricas contra miedos, el pavor se instaló en las almas de 12 futbolistas para hacerlos prisioneros de sus propios vicios, de sus propias incapacidades, de sus propios cansancios, de sus propias maldades, de sus propias barbaries, de sus propios olvidos, de sus propias deudas, de sus propias mediocridades, de sus propias pasividades, de sus propios fracasos y de sus propias indecisiones.

La Santa Realidad los enfrentó con miedos y ellos se apropiaron de esos miedos. El resultado:

12 futbolistas del Boca Juniors llenos de miedos. 12 futbolistas aterrados con la posibilidad de enfrentar sus miedos y emanciparse de sus fantasmas. 12 futbolistas que deciden huir al miedo, darle la espalda y mentir.

12 futbolistas profundamente cobardes.


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Otros rivales, como Pachuca, respondieron al miedo con violencia. Y ese elemento, la violencia, confundió a La Santa Realidad. Y de pronto, todo sucedió al revés.

La Santa Realidad fue víctima de su propia metáfora y los jugadores perdieron el control sobre sus nombres: en vez de representar a su miedo, ese miedo sometió a la personalidad. Y en vez de que los miedos de La Santa Realidad se apropiaran del violento Pachucha, la violencia del Pachuca se apropió de La Santa Realidad.

Y desde ese partido, La Santa Realidad es un poco distinta, pues descubrió que enfrenta un grave peligro: perecer bajo sus propios principios.

Al representar futbol que provoca en los rivales íntimas experiencias con partes oscuras de sus almas, esas experiencias pueden ir en sentido contrario: hacia las almas de los jugadores de La Santa Realidad y provocar su perdición acercándolas a todo aquello que buscan evitar: fundamentalismo, radicalización, traición, deshonestidad, sectarismo y cualquier otro mal imaginable.

Esta primer gran crisis interna de La Santa Realidad dejó un expulsado, tres lesionados, amenazas y varias discusiones inconclusas. Y el equipo se ha visto inmerso en las metáforas de sus propias realidades como seres humanos (las que enfrentan fuera de la cancha y tal vez arrastran desde la infancia), en los oscuros dilemas de sus corazones de futbolistas sensuales: ¿perdonar o condenar?, ¿ayudar o abandonar?, ¿creer en que un cambio es posible o promover la intolerancia?, ¿tender mi mano amorosa a quien se equivoca o hacer todo lo posible por desterrarlo con odio?


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¿La Santa Realidad sanará por dentro y, con el equipo unido, con sus integrantes originales, llevará su metáfora-performance de miedos hasta el final, hasta haber alcanzado el campeonato con un futbol que provoca inmersiones sensuales en los rivales? o ¿La Santa Realidad será devorada por las fauces de sus propios miedos?

El futuro es indescifrable. Por lo pronto, la realidad más inmediata es que la Santa, tras cinco jornadas, ocupa el segundo lugar en la tabla.  Tiene 12 puntos de 15 posibles. Cuatro partidos ganados y uno suspendido. 18 goles a favor y 7 en contra. Su hinchada es la más numerosa y carismática de toda la liga y su futbol, por momentos, embellece las noches de los viernes con una belleza vertiginosa y divertida, dinámica y poética.  


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