La Santa Realidad. Capítulo 18

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Santa Realidad 4-1 Boca Jrs

El arte de fallar goles

La Santa Realidad se reencuentra con un viejo conocido: Boca Juniors, equipo al que le ha ganado desde los primeros partidos de pretemporada, época dorada donde no había lesionados y todos jugaban con más entusiasmo que orden. Ahora, 17 semanas después, el entusiasmo ha perdido su potencia, aunque no del todo, y con varios juegos ya de compadrazgo los integrantes de la Santa quieren afianzar su dominio sobre Boca.

La lista de lesionados no ha cambiado, pero “Gula” ha ido poco a poco reafirmándose como líder creativo y “Vicio” ha reencontrado su camino al gol. La Santa está completa (salvo las bajas forzadas) y se siente con confianza. Boca, por el contrario, está incompleto: llega con 5 jugadores. El partido promete ser una goleada devastadora.

Arranca el encuentro y la Santa juega con soltura; toca hacia atrás y abre juego para golpear como látigo en la delantera cuando ve un espacio que puede explotar. “666”, nueva adquisición de la Santa, demuestra su oficio para cubrir el balón y generar juego. Recuerda a los buenos tiempos de “Maldad”. No tarda mucho en caer el primer gol de “Vicio”, y si los demás jugadores de Boca no llegan pronto, esto puede acabar por una diferencia de más de 5 goles.

El partido sigue en el mismo tono, pero el marcador no se mueve. “Deuda” pone un pase filtrado a “Pasividad” y éste, en vez de ejecutar la clásica y mortífera diagonal matona para que “Vicio” empuje el balón, prefiere tirar y estrellar el disparo en el arquero. Lo mismo pasa del otro lado: “Olvido” le toca a “Vicio” y éste, en vez de tocar un pase de medio metro para que un compañero anote, prefiere tirar y estrellar el disparo en las rodillas del portero.

Un disparo de “Gula” por allá, otro de media distancia de “Deuda” por acá, y nada: todos los disparos van afuera o al portero. Está por terminar el primer tiempo y “Deuda” se olvida que está jugando de defensa y se lanza como portero a cometer una mano que sentencia el primer penal en contra de la Santa Realidad en toda la temporada. “Cruda”, el portero, no pudo hacer nada y el marcador termina 1-1.

Los demonios de la derrota vuelven a atormentar la mente de los jugadores. “Olvido” se pone a reclamar en la banca a la manera de Miguel Mejía Barón, y los jugadores lo toman no como un regaño, sino como una llamada de atención: saben que la victoria está al alcance de la mano, pero si no se proponen en serio conseguirla, un Boca muy limitado en todos los sentidos puede arrebatárselas.

La segunda mitad inicia y lo único que cambia es el lado en que los equipos atacan en la cancha: disparos de la Santa para afuera, diagonales ignoradas, travesaños y postes. Boca, que ya tiene a sus 7 jugadores reglamentarios pero ningún cambio, pierde potencia y lucidez con las energías que se les escurren entre los dedos. Aun así, la Santa no logra meter el gol que le dé la ventaja. “Fracaso” muestra su frustración y reclama a medio mundo. “Nuestro trabajo es que no pasen. No podemos defender y meter goles, hay que estar enfocados en lo nuestro”, le dice “Olvido” para que mantenga la cordura, aunque él también grita frustrado cada que “Indecisión” la echa por un lado o le da al portero.

Faltando 7 minutos de partido “Gula”, evidentemente frustrado porque no le sale nada, hace una buena jugada y vence al portero con un disparo de media distancia. Toda la frustración y presión de la Santa se desparrama con las esperanzas de Boca. Una Santa con confianza y descansada por los cambios termina por pisotear lo poco que queda de su rival y el marcador dicta 4-1 al terminar el partido.

Si el futbol fuera justo, ese marcador hubiera dicho 10-0 pero, desafortunadamente para la Santa, el futbol no se gana apelando a la justicia, sino con el corazón y la garra que ponen los jugadores en cada jugada.

La Santa Realidad hila su segunda victoria consecutiva después de la nefasta derrota contra el Niupi. Si la semana siguiente vuelve a ganar, puede asegurar un lugar en la postemporada. Veremos qué tanto corazón y garra puede demostrar al cierre de la temporada.

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