Juglar de arena

Juglar de arena

Esta es nuestra editorial digital. La hemos lanzado con dos títulos. Una editorial que sabe escuchar, contemplar y concretar. Nos describimos de la siguiente manera: 

Imagina que cantas mientras caminas. 
Libremente.
Imaginas, cantas y caminas. 
Noche y día.
Tu canto sirve a las emociones que te provocan las imágenes.
Sin ideas preconcebidas.
De la belleza al miedo.
Tu canto sirve a las sensaciones que atraviesan tu cuerpo.
Sin prejuicios.
Del cansancio al éxtasis.
Tu voz abarca toda la intensidad sensual de tu trayecto.
El sonido se amolda a las necesidades de tu imaginación.
Sin barreras.
Imagina una literatura que a eso se atreviera.
Somos el Juglar de Arena.


Lucas viaja con seis dardos a Nepantla para enterrar a su gata.

Y tal vez también enterrarse con ella.

Pero su destino se tuerce hacia la esperanza: se convierte en entrenador del primer equipo conceptual del fútbol.

Para meterle gol a la Santa Realidad, el rival debe bloquear a la Asfixia, superar a la Amargura, inmovilizar al Derrumbe, ser más hábil que el Insomnio, salir ileso de la Rabia, confundir a la Barbarie, driblar al Olvido, correr más rápido que la Parálisis, deshacerse de la Intolerancia y vencer a la Indecisión. 

Por un momento, el futbol parece una especie de salvación… hasta que se le filtró el horror.


Qué tienen en común un baño de Burger King, una punk cubana con tatuajes de insultos, un trío checo que desafía la geometría emocional, y un historiador enculado con doctorado en besos negros? Nada. Excepto este libro. Morir en algo que no soy yo es una crónica brutal, íntima y profundamente alucinada. Luis Alberto González Arenas no te ofrece respuestas: te abre el estómago y te deja leer tus tripas. Cruza Amsterdam, Praga, Ciudad Juárez, Zagreb y La Habana como si fueran estaciones emocionales de un viaje al centro de la identidad, la ansiedad y el amor no instagrammeable

Hay sexo. Hay drogas. Hay política. Hay poesía. Y hay, sobre todo, una insistencia incómoda por mirar de frente lo que casi todos preferimos ignorar: el miedo a no ser, la tentación de ceder, y el deseo de desaparecer en alguien más. No es novela. No es ensayo. No es diario. Es una carta desesperada escrita con tripas y ternura. Y tú, lector o lo que seas: si entras, ya no vas a salir igual. (Si es que sales). 


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